
La Historia de la Villa
Una residencia del siglo XVIII construida sobre una historia mucho más antigua: los jesuitas, la Cámara Ducal, Sartorio y, quizá, una torre medieval sobre el vado del Nure.
Ponte Albarola
y los jesuitas
A finales del siglo XVII, cuando el pueblo aún se llamaba Ponte Albarola, el área albergaba una gran finca agrícola de la orden de los jesuitas, usada también como residencia de verano. Con la supresión de la orden, la propiedad pasó a la Cámara Ducal de Parma y Piacenza, que la dividió: de aquella gran finca nacieron los dos conjuntos que todavía hoy caracterizan el territorio, Villa Trevani-Barattieri y la actual Villa Perano.
La hipótesis más fascinante se refiere a una época anterior: Albarola ocupa una posición estratégica, cerca del Nure, sobre un antiguo eje de paso. Antes del puente del siglo XX el río se cruzaba por vados, y es plausible que el lugar acogiera una estructura de control, quizá una torre con función defensiva y de almacén. Es una reconstrucción aún por verificar, objeto de la investigación documental y arqueológica en curso.
- s. XVII
La gran finca agrícola de los jesuitas en Ponte Albarola, luego dividida por la Cámara Ducal.
- 1704
Trevani confía a Sartorio el proyecto de la nueva residencia: comienzan las obras de la villa actual.
- 1796
El conde Alberico Barattieri se casa con Maria Trevani: la villa entra en la historia de la familia.
- s. XX
El conde Otto vende terrenos a los arrendatarios: parte de aquellas parcelas se convierte en el pueblo de Albarola.
- Hoy
La investigación continúa: bajo la villa podrían esconderse huellas de una historia aún más antigua.
El 1704
y Sartorio
La construcción de la villa actual comienza en 1704, cuando Trevani confía el proyecto y la realización de la nueva residencia a Sartorio. La información disponible sugiere que el cuerpo central pudo reutilizar, al menos en parte, estructuras preexistentes como cimentación: una interpretación que todavía no encuentra confirmación documental definitiva.
Con el matrimonio de 1796 entre el conde Alberico Barattieri y Maria Trevani, la residencia pasa a la familia Barattieri, que la habita y la cuida desde entonces. Es esta superposición de épocas, de la posible presencia medieval a la finca de los jesuitas, de la Cámara Ducal a la villa del siglo XVIII, la que hace de Villa Barattieri un testimonio vivo de la transformación del territorio piacentino.
